Burano, la isla más colorida de la Laguna de Venecia


Quien visite la ciudad de Venecia no puede perderse realizar un paseo por la isla más variopinta de la laguna, fácilmente reconocible por sus casitas de colores y por la tranquilidad de sus calles. Si dispones de un par de horas, regálaselas pues a esta apacible isla: la Isla de Burano.

Se dice de sus casas, que eran pintadas de llamativos colores para los pescadores pudieran reconocer la suya en medio de la niebla y desde la lejanía, al volver a casa tras su faena diaria. Leyenda aparte, la realidad de la diversidad de colores es que se usaba para delimitar la propiedad. Este es sin embargo, el toque característico de la isla, gracias al cual sus habitantes viven del turismo.

Las casas están todas pintadas al detalle y sin signos aparentes de envejecimiento, debido a que los propietarios están obligados a pintarlas con cierta frecuencia, lo tiene lógica si quieren mantener su característico toque, que le ha llevado a ser reconocido como una de las ciudades más coloridas del mundo. La distribución típica de las casas las divide en dos. En el nivel inferior está la cocina, el comedor y el baño, y en los dos pisos sucesivos las habitaciones.

Puente de madera que atraviesa el canal
El canal y sus casas
Así de tranquilas se muestran algunas calles de Burano




Cómo llegar a Burano


Desde Venecia se puede llegar en vaporetto, el "autobús público" que navega el canal y comunica las distintas islas que conforman la laguna. El trayecto demora 45 minutos desde la parada Fondamente Nove, con la línea 12. Lo más recomendable es viajar directo a Burano desde Venecia y al regreso parar en Murano, o ir primero a Murano y luego continuar a Burano, que fue lo que yo hice. El trayecto de Murano a Burano demora unos 35 minutos. Me bajé en la parada de Mazzorbo en la isla de ese mismo nombre, desde la que se accede a Burano cruzando un puente de madera.

Trayecto en vaporetto desde Venecia hasta Burano, con la línea 12



Moverse en vaporetto


El vaporetto no es nada barato y es muy lento por cierto. En verano está llenísimo, a no ser que viajes por la noche. Sin embargo, siempre será mucho más económico que moverse en "taxi boat". Se pueden comprar billetes sencillos de un trayecto o  tarjetas de viajes ilimitados por 24 horas, 48 horas, 72 horas y 1 semana. En mi caso, compré una tarjeta de 72 horas por 25€ (tarifas a fecha de julio 2013), que luego de sacar cuentas me salía definitivamente más barato respecto a ir adquiriendo varios billetes sencillos. Con tanta gente se puede pasar desapercibido, por lo que viajar sin billete no es complicado, pero puede que te encuentres con un revisor y te multe.

Un vaporetto circula por el Gran Canal de Venecia


Aquí se pueden consultar los precios actuales del vaporetto y también se pueden adquirir los billetes online. Desde mi punto de vista, mejor adquirirlos en Venecia directamente. Descárgate el mapa de las líneas y rutas que cubre el vaporetto.



Qué ver y qué hacer en Burano


Burano es una isla pequeñita, por lo que se puede recorrer perfectamente en 1 o 2 horas a lo máximo. Hay que recordar que en las islas de Venecia no existen los coches, por lo que son islas peatonales. Al bajar del vaporetto, siguiendo a la multitud se pasa por la Via Baldassarre Galuppi que lleva hasta la Piazza Galuppi, la única plaza en toda la isla y donde se hay un busto en honor al compositor de ópera veneciano de ese mismo nombre, nacido en Burano cuando Venecia era una República.

En la plaza se ubica la Chiesa di San Martino Vescovo, cuya torre inclinada se distingue a distancia. En la misma plaza está el Museo del Merletto o Museo de los Encajes que no visité.


Via Baldassarre Galuppi
La iglesia en la plaza, rodeada de puestos de souvenirs


Burano también es conocida por los encajes, siendo ésta otra de sus actividades principales. La mayoría de los comercios se dedica a la venta de manteles, ponchos, vestidos, blusas, sombrillas y abanicos, todos tejidos a mano, confiriéndole un valor añadido. Es decir, que no son productos económicos.

Daniela sosteniendo una sombrilla de encajes, mientras esperábamos el almuerzo


La calle principal es como de costumbre donde se centra el turismo, y la mayoría de la calles secundarias gozan de la tranquilidad de una calle de pueblo, por donde se puede pasear plácidamente y sin prisas. En estas calles es donde se puede como viven los locales, como cuelgan la ropa a secar al sol, los botes de los pescadores atracados en el canal; cargados con redes y demás objetos de pesca.


Las casas de colores, casi a juego con el azul del cielo. En el centro, una tienda de encajes
Yo junto al "Buranello" que es como se le conocía a Galuppi
Hasta la ropa aireándose al sol se veía bonita en Burano


Después de comer porque no aguantábamos el hambre, y cuando ya lo teníamos todo visto, regresamos a la parada del vaporetto que nos llevaría de regreso a Venecia, donde continuaría nuestra visita por la isla y en donde pronto daríamos por finalizado este viaje a Italia.


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