Óbidos y el mercado medieval

Obidos

No deja de sorprenderme la puntería que tengo para presentarme en ciudades, justo cuando en ese preciso momento, tiene lugar un acontecimiento anual o celebración. Este fue el caso de Óbidos, una preciosa ciudad fortificada ubicada en Portugal, a la que llegué sumergiéndome en una fiesta: entre bailes y música, disfrazado de campesino, bebiendo hidromiel y comiendo carne hasta la saciedad. ¿Te vienes conmigo a conocer Óbidos?


Óbidos es uno de los pueblos medievales mejor preservados del país, ubicado a tan solo 84 kilómetros de Lisboa. Es conocido como la Vila das Rainhas o Pueblo de las Reinas, puesto que muchas reinas de Portugal lo frecuentaron y lo enriquecieron. Es un lugar muy visitado durante el día, siendo más tranquilo por las tardes/noches, cuando disminuye la cantidad de visitantes; quienes en su mayoría están de paso por unas horas. La tarde es el momento ideal para pasearse por sus calles empedradas o bordear la muralla, para ver los tejados rojos desde lo alto. Óbidos está rodeado de campiñas y es una buena parada para el descanso.

Obidos
La muralla y los tejados de las casas

Para más información, puedes visitar la Oficina de Turismo de Óbidos o dirigirte en persona a la Rua Dereita 87.



Cómo llegar

Desde Coimbra hasta Óbidos, llegamos en un original "comboio" de un solo vagón, en un viaje de unas 2 horas de duración, con trasbordo en Caldas da Rainha, a tan solo 4 minutos y una estación de distancia de Óbidos. En el año 2014 el precio del billete era de 12,65€ por persona.

Desde la estación de trenes de Óbidos, se sube por una cuesta empinada que conduce a este pequeño pueblo, a unos 10 minutos a pie de la estación. Para quien se movilice en coche, hay un gran estacionamiento, pero este se llena pronto y es común ver vehículos aparcados a lo largo de las estrechas calles que están alrededor de la muralla.


De Coimbra a Obidos
Ruta de Coimbra a Óbidos
Estación de trenes de Obidos
La nostálgica apariencia de la estación de trenes en Óbidos



Alojamiento

Nos hospedamos en el hotel Albergaria Josefa D'Obidos, previamente reservado. El establecimiento está fuera de la muralla, a pocos pasos de la entrada a la misma. Dado que ya teníamos referencia de que este hotel se divida en dos partes, una más antigua y otra de reciente renovación, pedimos hospedarnos en la parte más nueva dado que se encontraba en mejores condiciones. 


Albergaria Josefa D'Obidos


Pagamos 45€ la noche para dos personas, con desayuno incluído. El wifi era de pago, pero en el área de recepción se pudía hacer uso de una polvorienta computadora. La ubicación es sin duda fantástica. Desde la ventana de la habitación teníamos vistas a la muralla. La atención no es buena, el desayuno es suficiente y en nuestra habitación, la 111, se colaba mucha luz por el espacio entre la puerta y suelo, proveniente del pasillo, lo cual no nos dejó dormir bien.



El Mercado Medieval

El acceso al interior de la muralla es gratuito, solo se paga por entrar al Mercado Medieval. Enseguida nos aproximamos a una taquila, cerca de la entrada a la muralla, donde vendían las entradas para acceder al mercado. Con ocasión del Mercado Medieval de Óbidos, que se celebra una vez al año entre los meses de julio y agosto, se incluía un disfraz en el precio de la entrada, al ser devuelto a la salida. 

Había una sala destinada al alquiler de los trajes, los cuales se podían escoger y combinar a elección propia. Ya antes de cruzar la puerta con forma de arco, respirábamos el ambiente propio de la festividad, contagiándonos de alegría y haciéndonos querer formar parte de este desfile de gentes ataviadas con trajes de la época; caballos, caballeros, doncellas, campesinos, arqueros y demás.


Mercado Medieval de Obidos
A la entrada de la fortaleza antes de disfrazarme

Aunque no todos los presentes iban disfrazados, me dejé llevar. Luego de hacer fila y probarnos diferentes atuendos estábamos listos...


Mercado Medieval de Obidos
Yo y mi disfraz de campesino
Mercado Medieval de Obidos
Visitantes disfrazados
Mercado Medieval de Obidos
Vista del interior de la muralla. Al fondo el acceso al Mercado Medieval de Óbidos
Mercado Medieval de Obidos
Recinto donde se celebra el Mercado Medieval de Óbidos


Dentro de la muralla, lo primero que da la bienvenida al visitante, son multitud de restaurantes y tiendas. Justo a mano izquierda, hay unos escalones que permiten subir a la muralla y bordear todo el perímetro. Hay que ir con los ojos bien abiertos porque las escaleras pueden ser imperceptibles si uno va distraído. Pasamos del largo por las calles dentro de la muralla, invadidas de turistas, y nos dirigimos directamente al recinto amurallado donde tenía lugar el mercado, ubicado al final de todo.

Lo primero que hicimos fue buscar un lugar donde almorzar. La comida estaba amenizada con buena música instrumental al aire libre, de la mano de Cornalusa; una agrupación compuesta por cuatro miembros, con contagiantes ritmos marcados por los sonidos del bouzuki, una especie de tambor llamado davul  y la gaita mirandesa. Las tavernas son la mejor opción para comer barato y rodeado de este ambiente de celebración. Vino y cerveza de barril, salchichas, carnes, cerdo a la brasa, migas, humo de los asadores y moscas, me hacían remontar el pasado de Óbidos.


Cornalusa
Daniela con los carismáticos integrantes de Cornalusa
Cornalusa
El cuarteto interpreta uno de sus temas


Habían además dentro del mercado, demostraciones de tiro con arco, aves de presa entrenadas para volar y volver a su amo, representaciones teatrales de justas entre caballeros y narradas en portugués, una área de oficios y artesanías donde se podían adquirir escudos personalizados con el apellido familiar, vasijas, espadas, entre otros.


Mercado Medieval de Obidos
Tiro con arco
Mercado Medieval de Obidos
El caballero negro en su caballo, en una representación


Cuando ya teníamos todo visto, devolvimos los disfraces y fuimos al hotel, ya que debíamos esperar hasta las 2pm, hora señalada para el check-in. Luego regresamos a la muralla para recorrerla con menos gente.



Qué más visitar

En un día normal, es decir, si no hay ninguna feria o festividad, Óbidos es perfectamente visitable a pie en media jornada. Nosotros decidimos pernoctar en Óbidos porque queríamos formar parte del Mercado Medieval y tomárnoslo con calma; aún así tuvimos tiempo libre para repasar todo lo visto.

Hay muy pocas calles, y no es de extrañar que al salir de una, volvamos a pasar por otra en la que ya hemos estado al menos diez veces. Destaca el Castillo de Óbidos, la Iglesia de Santiago, la  Iglesia de San Pedro, la Iglesia de Santa María y el Museo Municipal a espaldas de esta última. 


Castillo de Obidos
Parte del Mercado Medieval con sus tavernas. Al fondo, el Castillo de Óbidos
Obidos
Calle concurrida dentro de la muralla
Obidos
Una calle empedrada de Óbidos

Ya a media tarde, la afluencia de visitantes se había reducido a más de la mitad. Esta es una buena hora para disfrutar de un buen paseo, aprovechando para recorrer la muralla, por la parte alta. Desde aquí hay unas vistas privilegiadas de toda la ciudad fortificada y de los campos sembrados alrededor.

Obidos
Panorámica de la villa de Óbidos, con su muralla, casas y el castillo
Obidos
Interior y exterior de la muralla, las campiñas y la ruta de acceso a Óbidos


Por la noche volvimos al mercado para cenar pan con salchichas y dar por finalizada nuestra visita a Óbidos. Ahora nos espera Sintra, una ciudad que me moría por conocer. ¡No te la pierdas!
Óbidos siempre quedará en mi memoria como una de mis ciudades fortificadas favoritas, junto con Carcassonne y San Gimingano. Algo tienen este tipo de ciudades que me cautivan... es como si el tiempo se parara dentro de ellas, enfatizando la marcada diferencia entre el mundo fuera de las murallas y el mundo dentro de ellas. 


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