Andorra y el Valle de la Madriu-Perafita-Claror


Enclavada entre España y Francia, se encuentra esta pequeña nación bañada por los Pirineos y desconocida por muchos. Valles, cañones, lagos glaciares y más de 65 picos que superan los 2500 metros de altitud, son algunas de las características que dominan su geografía. ¡Bienvenidos a Andorra!

Andorra es el único país del mundo con el catalán como idioma oficial. Destino de compras libres de impuestos, lugar de esparcimiento para practicar deportes de invierno y un sin fin de itinerarios por la naturaleza. Pero a mi irme de compras no me llama la atención. Yo quería visitar el Valle de la Madriu-Perafita-Claror, que ocupa el casi el 10% del territorio andorrano y Patrimonio UNESCO desde el año 2004.

El Valle está catalogado por la UNESCO,  como Paisaje Cultural, lo que significa que es el resultado de la acción combinada del hombre y la naturaleza. El camino empedrado constituye uno de los valores más característicos del paisaje, así como las cabañas de pastores y terrenos delimitados por muros que antiguamente eran huertos y zonas de pasto para los rebaños.

Desde hacía tiempo que tenía ganas de pasar unos días en Andorra, pero ir un sábado para volver un domingo lo veía muy apresurado, razón por la cual iba aplazando la visita. De repente un día, mirando el calendario me di cuenta de que se avecinaba el primero de mayo, festivo por ser el Día del Trabajador que caía un viernes. Me decidí entonces a comprar un billete en autobús, partiendo del terminal situado justo al lado de la Estación de Sants en Barcelona, pues ya dispondría de tres días seguidos, suficientes para una estancia aceptable en el país de los Pirineos, uno de los seis micro estados europeos.




Escoger el recorrido


Sabía que habían varias rutas de montaña, con lindos paisajes y yo quería hacer una de ellas. Hay recorridos cortos de 5, 7 o 16 kilómetros; y los más extensos todos rondando los 40 kilómetros, superados únicamente por el GRP de 110 kilómetros, que le da la vuelta entera al principado.  

Me interesé en el GR7 de 40 kilómetros de longitud, desde la Aduana de Andorra hasta Portella Blanca, al borde de la linea fronteriza con Francia. La GR7, comenzaba con un desnivel de unos 850 metros de altitud y llegaba en su punto más alto a 2810 metros, en el pico Collada dels Pessons. Estimé que a una velocidad de 3 ó 4 kilómetros por hora, demoraríamos unas 13 horas en completarlo, sumando el tiempo que empleáramos en parar para comer, descansar o hacer fotografías, pudiendo así acabar la ruta cómodamente en dos días, para luego volver desde Portella hasta Andorra en autostop.

Mapa del itinerario GR7 que realicé


Yo recomiendo escoger el itinerario tomando en cuenta el tiempo del que se dispone, así como las condiciones físicas de cada quien y la dificultad del recorrido (distancia, condiciones metereológicas y del terreno). Estos son los recorridos disponibles:

Itinerario                                  Distancia aprox.       Certificado      Pasa por el Valle
GRP                                                   114 kms.                   ✔                           ✔
GR11                                                   44 kms.                   ✔                           ✔
GR7                                                     42 kms.                   ✔                           ✔
ARP (Alta Ruta Pirenaica)                     39 kms.                   ✔                           ✔
GT de las 3 naciones                             29 kms.                   -                             -
GRT la vuelta a los lagos                      16 kms.                    -                             -
GR11.10                                                7 kms.                    -                            ✔
G11.1                                                    5 kms.                    -                             -


          


En caso de emergencia


Yo no utilizo teléfono móvil, aunque quizá la vida en algún momento me enseñe que lo necesito (espero que no!)...  Si viajas a Andorra y haces algún largo recorrido, puedes descargarte la aplicación que te permite enviar tu localización exacta en caso de emergencia.

En el Refugio de Fontverd, leí en el libro que se conserva dentro, donde cada quien escribe, de un grupo de personas que en invierno tuvieron que ser rescatadas en helicóptero porque la nieve les impedía continuar o volver marcha atrás.



Llegar a Andorra


A Andorra solo se puede llegar por vía terrestre. No hay trenes ni aeropuerto en la actualidad. Llegado el día, por 50€ por persona (ida y vuelta), salimos en el primer autobús desde Barcelona, con la compañía Andorra Directbus. El bus paraba en la capital, Andorra la Vella, o podía parar antes, en San Julián de Loria, donde pedimos al conductor que nos dejara. La duración del viaje desde Barcelona es de 3 horas aproximadamente.

Trayecto de Barcelona a Andorra



Pasaporte de refugios y los refugios


En cualquiera de las oficinas de turismo de Andorra se entrega a quien lo solicite y de manera gratuita, el pasaporte de refugios. Este funciona como una credencial y prueba fidedigna de haber completado un recorrido, pues en las casillas destinadas para cada itinerario, se va estampando el sello de cada refugio por el que se va pasando.

Es importante pedir el pasaporte, porque no siempre informan de su existencia. Yo lo pedí en persona, luego de enterarme gracias a la Web oficial de turismo en Andorra. Mostrando el pasaporte de refugios completado con alguna ruta, en la oficina de turismo entregan un obsequio y un certificado.

Mi pasaporte de refugios, con el sello del Refugio de Fontverd


Andorra dispone de un total de 29 refugios repartidos por todo el territorio. Los hay guardados y no guardados.  En el Valle de la Madriu-Perafita -Claror hay un total de 3 refugios; los 3 son refugios no guardados, lo que significa que son gratuitos y que no hay nadie a cargo de su custodia. Cada visitante es responsable de dejarlo lo más cuidado posible, limpio y de reponer la leña usada para calentar el refugio. Solo cierran por mantenimiento algunos días en verano. No hay que olvidarse que la capacidad de cada refugio es limitada, por lo que en los meses de verano seguramente sea más difícil encontrar lugar.

En cualquiera de las oficinas de turismo se puede comprar el mapa de refugios y de GR por 2,5€. También se puede descargar en PDF. Por este precio yo recomiendo comprarlo y cargarlo encima durante la travesía, ya que es de bastante utilidad no solo por el mapa, sino en el caso de los refugios, para conocer su ubicación, número de plaza y precio en el caso de los refugios guardados.




San Julián de Loria


Cuando llegamos a San Julián de Loria, aún era muy temprano para recoger nuestro pasaporte de refugios, el cual entregaban en la oficina de turismo, que no abría hasta las 10 am. De modo que disponíamos de un poco más de una hora de tiempo para conocer esa pequeña población y de allí volver hasta la aduana, a 4 kilómetros, para iniciar la ruta por la montaña.

En San Julián, casi desierto, vimos el ayuntamiento (Casa del Comú), recorrimos sus callejuelas, su iglesia, tuvimos un primer contacto con el tipo de construcción de las casas y edificios, muchos de ellos de piedra o ladrillo, con tejados grises; muy similares a los del área del Grund o parte baja de la ciudad de Luxemburgo. Paseamos por un camino al borde del río La Valira y cuando ya era la hora,  nos dirigimos a la oficina de turismo, recogimos nuestros mapas, el pasaporte de refugios y nos marchamos.

El Ayuntamiento de piedra en San Julián

El Río Valira
Oficina de Turismo en San Julián de Loria

Intenté hacer autostop por menos de 5 minutos, a un lado de una pequeña rotonda situada a pocos metros, pero los coches en su mayoría nuevos y de lujo no paraban. Decidí entonces que por 4 kilómetros sería mejor caminar, antes que perder el tiempo esperando por un aventón. Por esa carretera, camino de paso obligatorio para entrar a Andorra, habían gasolineras por doquier y grandes superficies con todo tipo de productos, electrodomésticos, ropas y demás a precio de puerto libre.

Cartel que señala la dirección hacia Andorra y España



Comienza el GR7 (día 1)


A pocos metros de la aduana divisé la entrada del GR7, con un letrero que indicaba: "Andorra La Vella 61/2 h." La cuesta comenzaba y el camino prometía. Casi 16 kilómetros en casi 7 horas de tiempo, daba como promedio una velocidad todavía más lenta que la estimada por mí inicialmente. Ya eran las 11 am y entendí que llegaríamos a Andorra al final de la tarde, teniendo que recorrer aún otros 8 kilómetros para llegar hasta el Refugio de Fontverd, donde pasaríamos la noche.

Por carretera, solo 5 kilómetros separan a Andorra la Vella de San Julián de Lória, pero por montaña, entre ascensos, descensos y caminos serpenteados, la cifra se triplica.

Esta primera parte del recorrido fue menos espectacular que el segundo día. Aún así, de vez en cuando teníamos desde lo alto, bonitas panorámicas de cada poblado que íbamos pasando y nos topábamos con algunos escenarios muy bonitos. Pasamos grandes caseríos, vimos rebaños de ovejas, caballos pastando, ganado marcado; teniendo que volver sobre nuestros pasos en varias ocasiones por lo confuso o por la ausencia de señalización en varios puntos. La mochila me pesaba, pues llevaba comida y agua, pensando que no encontraría nada en dos días de trayecto. Llevaba plátanos, más de 1 kilo de frutos secos y varias pizzas de habíamos horneado en casa. A media tarde me comenzaban a doler los pies y tenía ampollas, por lo que fuimos disminuyendo la marcha, acabando de llegar a Andorra la Vella sobre las 8 pm... ¡nueve horas más tarde!

En algunas partes, los árboles alcanzan una altura espectacular
Un río, visto desde un puente que cruzamos
Yo, posando al lado de un riachuelo
El camino dejado atrás...


El camino había sido muy duro. Casi todo el tiempo íbamos de subida, con excepción de unos cortos tramos en bajada y del último trecho que fue el que más largo se me hizo, descendiendo por una pendiente constante y muy pronunciada. Salimos de una zona boscosa por la que veníamos descendiendo por largo rato y caímos en un camino donde estaba un centro penitenciario justo en frente. Comprendí que no sería posible llegar al primer refugio esa noche.

Había un letrero que indicaba hacia un albergue, subiendo por  una colina, pero no decía a que distancia se encontraba y sentía que los pies me echaban fuego. Entré al centro penitenciario, donde pensaba que no había nadie, y tras pasar una puerta había una especie de mostrador con vidrios tintados y blindados. Pregunté sobre el albergue, pero no me atreví a pedir alojamiento en la prisión. Estoy seguro de que me lo habrían denegado. Resolvimos bajar, donde unos policías locales nos dijeron que había un camping.

Llegados al Camping Valira nos informaron que un bungalow para dos personas costaba 50€ la noche, nos pareció caro y el dueño amablemente se ofreció a marcar varios números telefónicos de hoteles por la zona, pasándome el teléfono para que yo hablase. ¡Todo estaba ocupado! Claro, era puente del primero de mayo. Llamé al albergue de la colina y costaba 40€ la noche, además de que cerraban a unos 15 minutos vista y en ese tiempo era imposible llegar.

Decidimos ir hacia el caso antiguo de la ciudad y comenzamos a entrar en todos los hoteles o pensiones que encontrábamos pero nada. Solo dimos con una pensión viejísima, regentada por un hombre mayor, que no debía de hacer ninguna remodelación desde que abrió el negocio. Pedí ver una habitación y aquello daba pena, por no decir miedo. A ese precio, prefería mejor pagar unos euros más y dormir en el bungalow. Continuamos buscando sin suerte por lo que volvimos al camping. Aunque no teníamos tienda ni saco de dormir yo hubiese intentado quedarme durmiendo sobre el césped o sobre unas tumbonas que habían cerca de la piscina, pero Daniela estaba mucho más cansada que yo aunque no lo manifestaba.

Pedimos un descuento pero el dueño era muy hermético en ese sentido. Eran casi las 11 de la noche y se valía de la excusa de que aún podría llegar alguien a ocupar el bungalow, por lo que no le convenía bajar el precio. Al final a regaña dientes accedí, pagué el importe y pasamos la noche en un bungalow con baño privado, cocina, comedor y dos habitaciones. Todo muy bien, excepto por el internet que la señal iba más mal que peor, sin importar a donde nos movíeramos, ni saliendo de la habitación. Aprovechamos el horno de la cocina para recalentarnos la pizza que llevábamos en la mochila.


Daniela frente a la recepción del Camping Valira, al día siguiente de pernoctar allí



Valle de la Madriu-Perafita-Claror (día 2)


Al día siguiente el cansancio en los pies era el mismo, pero no habíamos ido para nada y yo estaba empeñado en visitar el valle a como diera lugar. Teníamos que llegar al menos al primer refugio para no tener que volver a pagar noche de hotel. Nos aventuramos entonces camino de Escaldes-Engordany, donde comenzaba la subida, se suponía que más fuerte y constante que la del primer día, pero yo la sentí menos "matadora".

Hay un autobús desde Andorra hasta Escaldes, pero nosotros caminamos todo el trayecto. Unos 3 kilómetros desde el camping. De camino fuimos conociendo parte de la capital y haciendo fotografías.

En Escaldes subimos por una calle empinada hasta la carretera de Engolasters, la cruzamos y proseguimos en subida hasta llegar al inicio del valle. Esta parte nada tenía que ver con la que hicimos el primer día, donde apenas nos cruzamos con un par de personas. Justo a la entrada del valle, a un lado del camino habían varios vehículos aparcados y mucha gente subiendo y bajando. Era la parte turística. Entendí que muy pocos hacen rutas de gran recorrido, prefiriendo llegar con sus coches, caminar un par de horas y marcharse del mismo modo que llegaron.

Vista de Escaldes


Había mucho verde, caminos de piedra y en ciertas partes, a un lado del camino, habían pequeñas praderas, dispuestas en forma de terrazas con diversos asentamientos de pastores. Me dolía la rodilla e iba apoyándome en un palo. Creo que fue a partir de este viaje que más nunca viajé con más de 4 kilos en mi mochila. Todo era comida. No llevaba ni una muda de ropa, pero tenía la espalda y los pies molidos por culpa del peso.

Paseando por los asentamientos de pastores
Cabañas de pastores, terrazas y muros en el Valle
Picos nevados


... Hasta que al fin, llegamos al primer refugio no guardado, el Refugio de Fontverd a 1875 metros de altura. Allí había una familia que ya tenía dos noches quedándose, utilizando el refugio a modo de casa rural para una escapada, y una pareja atlética descansando. Estos últimos me dijeron que el siguiente refugio estaba cerrado y que entre el segundo y el tercero, había mucha neblina y nieve, por lo que tuvieron que regresar. Teníamos entonces todavía unas 5 horas de tiempo hasta el anochecer, más parte del domingo para acabar la ruta.

Llegando al Refugio de Fontverd
El río junto al refugio


Quería acabar los 40 kilómetros, pero con esas condiciones en la montaña y mi rodilla, creo que la hubiese pasado muy mal, además de que tendría que apurar el paso Decidimos entonces pasear por los alrededores y volver a la mañana siguiente a Andorra. Esa decisión me dolió mucho y aún hoy me arrepiento de no haber completado el GR, pero si el refugio estaba cerrado como me decían, tendríamos que volver hasta el primero y con la oscuridad a cuestas solo dispondría de mi pequeña y limitada linterna de dínamo para alumbrarnos.

El paisaje alrededor del refugio era fenomenal y muy tranquilo. El valle era abrazado por las montañas a ambos lados, con unos picos nevados en la lejanía y el río que dividía en dos el valle, pudiéndose cruzar de un lado a otro por medio de unos troncos bien colocados. A paso lento y sin prisa, llegamos hasta unos 2 kilómetros más adelante del refugio, siguiendo el cauce del río y volvimos antes del anochecer. Incluso a esa cota encontramos nieve en el mes de mayo...

¡Nieve!


Por la noche juntamos dos bancos de madera para dormir, pues las "camas" eran de metal y no tardarían en enfriarse. Nosotros no teníamos ni saco de dormir. La temperatura por la noche bajó mucho, por lo que pasamos mala noche. Había una estufa que no ayudaba mucho y había que echarle leña constantemente para mantenerla encendida.

Daniela caminando entre las rocas del Valle
El refugio junto al río y rodeado por el Valle, ¡una belleza!
El Sol se pone entre las nubes y las montañas
Daniela en la fogata que hicimos junto al refugio



Escaldes-Engordany y Andorra la Vella (día 3)


Por la mañana emprendimos la vuelta, siguiendo el mismo camino, atravesando Escaldes hasta Andorra la Vella. En Escaldes encontramos poco que ver, más que varias iglesias, algunos pequeños monumentos y un edificio muy raro, que luego averiguaría que es un centro de "wellness" muy visitado, llamado Caldea.

Plaza de la Iglesia en Escaldes

Entrando a Escaldes. Al fondo Caldea, el edificio puntiagudo


En la capital, a pesar de ser domingo, habían muchos comercios abiertos y cantidad de personas paseándose. Abundaban los puestos de tabaco, bebidas alcohólicas, electrodomésticos y tiendas de ropa. No compré nada, con excepción de un parche para mi sombrero y un platico de pared de 3€ que adquirí el primer día en la carretera, vía hacia la aduana. La mayoría de la gente que viaja a Andorra lo hace por las compras, perdiéndose el entorno natural que le rodea.

Consideré a Andorra la Vella como una ciudad con poco interés histórico, aunque agradable para par darse una vuelta. Lo que más me gustó fue la escultura "Nobleza de los tiempos" de Salvador Dalí, que simboliza el paso del tiempo.

Escultura de bronce de Dalí en el centro de Andorra
Andorra la Vieja
Puente de París


En el país funciona La Poste de Francia y Correos de España. El primer día había adquirido una postal, que como siempre que viajo, envío a mi madre. En esta ocasión la llevé a Barcelona conmigo, porque consideré una tontería depositarla en el buzón. Ya tenía también la estampilla, que aconsejaron comprarla en Correos, que me sería más económica que en la oficina de correos francesa.

Apenas sosteniéndome en pie llegamos hasta la estación de autobuses, detrás de un parque, donde pedí adelantar mi retorno y así me lo concedieron, dando casi por finalizada nuestra visita. Luego entramos a un centro comercial donde había un supermercado abierto, para comprar algo de comer. En la parte que despachan comida lista por peso, pedí unas albóndigas de carne que acompañé con un poco de pasta y un trozo de pan, comiéndomelas con mucho gusto, sentado en un banco del mismo centro comercial, para luego volver hacia la estación y retornar a Barcelona.

El bus era cómodo, pero no estaría tan vacío como en el viaje de ida que resultó muy placentero tener dos asientos para mi solo donde estirar los pies y parte del techo panorámico. Antes de las 7 pm llegábamos a Barcelona, cansados pero  con buenos recuerdos. Quizá algún día vuelva a Andorra para visitar alguno de los tantos lagos y estanques que en esta oportunidad no llegué a conocer... además de que no me quedo con las ganas de completar alguno de los Grandes Recorridos.




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