Tarragona, antigua ciudad de Tarraco


A tan solo 100  kilómetros de Barcelona es posible sentirse en Roma sin estar en Roma… Una ciudad de la que no esperaba tanto y salí preguntándome por qué no fui antes. ¡Bienvenidos a Tarragona, antigua Tarraco!  


Si de presumir suerte se trata, no puedo dejar de hablar de la fortuna que he tenido en múltiples ocasiones al coincidir en mi visita por alguna ciudad española, con la celebración de algún tipo de festividad, en la que por regla general suelen haber puertas abiertas en las principales atracciones o monumentos. 

Este fue el caso en Tarragona, coincidiendo con VIVA TARRACO, una festival que se celebra anualmente cada mes de mayo desde el año 1999. El festival nació con la intención de apoyar la candidatura de Tarragona para entrar a formar parte de la lista UNESCO, pero dado el éxito que tuvo se continua celebrando desde entonces. Tarragona fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.




Cómo llegar a Tarragona  


Me trasladé desde Barcelona en el primer tren del día. Llegué tan temprano a Tarragona que todo estaba cerrado. Eran las 6 y pico de la mañana, de un sábado 16 de mayo de 2015. Debía esperar hasta las 9 AM, hora en la que comenzaban a abrir las puertas del anfiteatro romano, la Torre del Pretorio, la muralla romana, el foro provincial, los museos y demás atracciones.  

Mapa de situación de Tarragona

Siempre tengo por costumbre levantarme lo más temprano posible y salir a recorrer las calles del lugar, sin importar en qué parte del mundo me encuentre, ni la estación del año. Me gusta ver las calles desoladas, antes de que se arme el tumulto de gente y se formen colas por todas partes.




Qué ver en Tarragona en medio día


Saliendo de la estación de trenes a mano derecha subí por unas escaleras y luego una cuesta,  a la parte alta de la ciudad, parándome primeramente en el Mirador del Mediterráneo y a continuación en el Anfiteatro Romano. El acceso estaba cerrado, pero pude pasearme por el parque que lo contiene y lo rodea, el Parque del Anfiteatro. El parque tiene una zona ajardinada, con muestras de diversas plantas y árboles que se usaban en la época romana, tal como la viña y el olivo, con la explicación de su utilidad que podía ser con fines alimentarios o de culto a los dioses. La primera hora de la mañana es ideal para fotografiar el anfiteatro sin gente, con el mar y el cielo de fondo.

Estación de trenes de Tarragona
Vista desde el Mirador del Mediterráneo
El Anfiteatro Romano de Tarragona
El Parque del Anfiteatro


Continué hacia el centro, parándome en la Torre del Petrorio o Castillo del Rey, la cual aloja el Museo de Historia de Tarragona, que tampoco había abierto aún. La torre es una construcción del siglo I, que tenía una escalinata monumental que comunicaba el Circo con el pórtico del Foro. Funcionó como residencia del rey y como cárcel en la época de post guerra. Afuera del museo, justo al lado de la entrada, hay una réplica de la Loba Capitalina, hecha en Tarragona, amamantando a Rómulo y Remo.

Torre del Pretorio visto desde el Circo Romano


La iglesia ubicada justo al frente, en la misma Plaza del Rey, estaba cerrada. También el Museo de Arte Moderno. Me dirigí entonces hacia la Plaza del Forum donde se celebra el mercado de los sábados. Me compré unas frutas y me senté a desayunar en un banco, mientras veía como se desenvolvía los locales. En la misma plaza hay las ruinas de los muros romanos.

Iglesia en la Plaza del Rey
Ruinas en la Plaza del Forum
Calle en el centro histórico de Tarragona


Luego visité por fuera la Catedral de Tarragona, la más grande de Cataluña, que se ubica en la parte más alta de la ciudad. El lugar que ocupa la catedral era un espacio dedicado al culto. Tarraco fue la primera ciudad del Imperio Romano en rendir culto al emperador y edificarle un templo. Me salté la entrada a la catedral porque esa si que era de pago y valía 5€. En la parte trasera de la catedral me sorprendió una estatua conmemorativa al Apóstol San Pablo, quien resulta haber visitado la ciudad imagínense hace cuanto tiempo…

Yo frente a la Catedral de Tarragona


Llamaron mi atención los nombres de las calles, grabados en dos placas: la moderna, con el nombre en catalán y encima de esta la placa antigua, con el nombre de la calle en castellano y a veces, el número del distrito y del barrio.

Las placas con los nombres de las calles


Luego salí del recinto amurallado por el Portal del Roser, recogí un mapa en la oficina de turismo y a mano derecha comencé a recorrer el paseo arqueológico por las Murallas Romanas. Me sorprendí gratamente al conocer que esta es la muralla romana en existencia más antigua de todas las construidas fuera de Italia. El paseo, que se realiza entre la muralla y la contra muralla, se hace muy ameno con paneles explicativos. En el mismo paseo se puede encontrar otra réplica de la Loba Capitalina, a diferencia de que ésta si fue hecha en Italia. 

Paseo arqueológico por las Murallas Romanas
Réplica de la Loba Capitalina


Luego continué mi visita dentro de la muralla y me topé con la Calle de Compe. La calle está muy curiosa porque tiene unos pequeños postes pintados muy coloridamente. Pasé también por el Convento de las Carmelitas Descalsas, hasta llegar de nuevo a la plaza donde está la catedral.

Detalle de la Calle Comte


Allí recorrí la Calle de la Mercería, que  una calle comercial muy concurrida, sobre todo los días de mercado. Se pueden ver unos arcos que son las Bóvedas de la Mercería, donde estaba el antiguo mercado medieval.

Bóvedas de la Mercería, donde solía estar el antiguo mercado


Luego entré al Circo Romano, que ya había abierto. En la antigüedad, en la arena del circo corrían unos carros tirados por caballos y era un espectáculo con una simbología religiosa. Las carreras, junto a las luchas de gladiadores, eran los espectáculos más populares del mundo romano. Eran gratuitos y duraban todo el día. Para compararlos un poco en tamaño, el Circo Máximo de Roma tenía una capacidad de 125.000 espectadores, mientras el de Tarraco entorno a los 25.000 espectadores.

Túnel en el Circo Romano


Cuando acabé, visité al fin la Torre del Petrorio subiendo hasta arriba para contemplar panorámicas 360º. Se ve la catedral, el anfiteatro, el circo, el castillo y gran parte de Tarragona. Por no disponer de suficiente tiempo no paré en el museo.

Vista de Tarragona desde la Torre del Pretorio
Plaza del Rey vista desde la Torre del Pretorio
El Circo Romano visto desde la torre


En la Plaça dels Sedassos (Plaza de las Cribas), hay un edificio cuyo lateral está pintado de una manera muy original, no hay que perdérselo y están también las ruinas de las graderías del Circo Romano.   

El edificio con la pared pintada de manera muy peculiar
Ruinas de la gradería del Circo


Ya con el tiempo contado, casi al mediodía, bajé hasta el Anfiteatro para visitarlo por dentro. Me beneficié al igual que en las otras atracciones que visité, de la entrada gratuita.

El Anfiteatro Romano





Otros puntos de interés (si sobra tiempo)


De haber dispuesto de más tiempo me hubiese gustado visitar:
  • El arco de Berà: arco honorífico romano de la Vía Augusta, a 20 kms de distancia. 
  • La Villa romana de los Munts: un conjunto residencial, industrial y con termas romanas, a 14 kms de distancia. 
  • El Castillo de Tamarit, a 10 kms. La Cantera romana de piedra con un monolito de 16 metros de altura, a 8 kms. 
  • Puente del Diablo: un acueducto romano 4 kms.  

No tuve tiempo de visitar ninguno de los anteriores porque están todos a varios kilómetros de distancia y debía de alcanzar el tren hasta Espluga de Francolí, para luego a pie, llegar hasta mi segundo destino: el Monasterio de Poblet, donde pasaría la noche; mi primera noche en un monasterio. De mi visita a Poblet hablaré en mi próximo artículo.




Día 2 (un par de horas en Tarragona)


Luego de visitar Poblet, por la tarde del día siguiente volví a Tarragona, para antes de marcharme a Barcelona acabar de darle unas pinceladas a otros rincones que no tuve tiempo de ver el primer día. Visité  El Serrallo, un barrio típico de pescadores muy bonito y tranquilo, al que se accede pasando el Puerto de Tarragona, a mano izquirda de la estación de trenes.
 
Esculturas en El Serrallo


Me caminé de extremo a extremo la Rambla Nueva (eje comercial de la ciudad) donde me topé con una estupenda súper escultura de Los Castellers, que son grupos de personas, tradicionales en Cataluña, que forman verdaderas torres humanas de varios pisos de altura.
 
Los Castellers


Luego me desvié para llegar hasta el Tarraco Arena Plaza, pensando que vería una construcción monumental tipo el Coliseo Romano, pero resultó ser una plaza de toros, hoy convertida en una arena de espectáculos. Y cuando ya me pareció que lo había visto todo, o casi todo lo que estaba a mi alcance, regresé a tiempo hasta la estación de trenes para volver a Barcelona, mi casa.



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