agosto 24, 2015

La puerta de entrada al Monte Athos


Ouranoupoli es la única vía de acceso al Monte Athos, lugar de culto y hogar de 20 monasterios ortodoxos. Aquí se expide el diamonitrion (permiso o visado de entrada para los peregrinos) y desde el puerto parten cada mañana los ferries hacia este mágico lugar.


Transporte

La vía normal de acceso es Tesalónica-Ouranopouli-Monte Athos. Sin embargo, yo paré en Ierissos que estaba de camino, para continuar hasta Ouranopouli el día siguiente...

Tras unos 30 minutos de trayecto en autobús, llegué a Ouranoupoli desde Ierissos, donde había pasado la noche durmiendo en una torre salvavidas en la playa. El billete me costó 1,30€, descontada la reducción del 25% al mostrar mi carnet de estudiante.
Cuando avisté Ouranoupoli desde la ventanilla de bus, y sin saber que ya había llegado a mi destino, deseaba que esa fuese mi parada final. El lugar parecía ser muy bonito y ya comenzaba a ver monjes de cabello y barbas largas, ataviados con su hábito negro; lo que me hizo pensar que mi entrada a Athos estaba cada vez más cerca.


Pequeña playa frente al puerto, en Ouranopouli


Información

Para planear una visita al Monte Athos y en consecuencia a Ouranopouli, por ser una parada obligatoria para el peregrino, recomiendo leer esta página que contiene algunos datos de interés general tales como: código de vestimenta en Athos, horario de los autobuses desde y hacia Tesalónica, información sobre la península, etcétera.


Buscando mi diamonitrion

El diamonitrion ya lo había solicitado previamente, con tres meses de antelación, escribiendo un correo electrónico donde comunicaba mi fecha de llegada y anexaba copia de mi documento nacional de identidad español.  El correo para solicitar el permiso ha de enviarse a: athosreservation@gmail.com

Esta fue la repuesta que recibí al cabo de unos cinco días:

Dear Mr. Hernandez,
We confirm your reservation for entering Mount Athos on the 25th of August 2015, with general diamonitirion from Ouranoupolis. You may collect your permit directly from our office there, in the morning of your entrance day. Your permit costs 30 euros and is valid for a three-night visit.
Attached you will find the list with the telephone and fax numbers of the monasteries in order to arrange your accommodation.
Best regards,
Alexander Gkikas


Haciendo caso omiso de lo anterior, lo primero que hice en Ouranoupoli fue dirigirme hacia la oficina donde entregan el permiso de entrada al Monte Athos: el diamonitrion, que justamente en griego significa "permiso". El permiso solo se expide por 4 días y 3 noches, pudiendo ser renovado en Karyes, la capital de Athos. Supuestamente, solo se emiten 10 permisos diarios para extranjeros no ortoxodos y 100 permisos para griegos y ortodoxos. Por eso es recomendable solicitarlo con antelación.

En una de las taquillas, un hombre me informó que si mi entrada a Athos estaba programada para el día siguiente, debía de esperar hasta entonces, temprano por la mañana, para ir a recogerlo... tal como ya me lo habían comunicado por correo.


Oficina donde se recoge el diamonitrion


Seguidamente intenté comprar mi boleto de ferry, pero lo mismo, debía de esperar hasta la mañana siguiente. ¿Qué hacer ahora? Tenía el día completo para emplearlo en conocer un poco más esta pequeña localidad, puerta de entrada a la Sagrada Montaña (Ágion Óros).

Me proximé hasta el ferry, el cual estaba a punto de partir e intenté embarcarme de polizón. De hecho llegué a subirme, solo me faltaba cruzar por un acceso custudiado por un hombre que pedía mostrar el diamonitrion. Pronto pasé a ser advertido por llevar pantalones cortos, vestimenta prohibida en el Monte Athos y tuve que abandonar el ferry.


Fila en la taquilla para adquirir los boletos del ferry hasta el Monte Athos

 

Frontera por tierra

Siguiendo un camino a mano izquierda de la torre bizantina y en menos de 10 minutos de caminata, me encontraba comiendo uvas de unos viñedos y recogiendo higos de los árboles. En el camino iba parando en unas playas desérticas, con bonitas vistas hacia Ouranopoli.  A tan solo unos 2 kilómetros de la torre me encontré con el Monasterio de Zygou el cual está en ruinas y es visitable. Mostré mi carnet de estudiante y entré gratuítamente.

La Torre Bizantina, famoso símbolo de Ouranopouli
Viñedos en el camino
Calas y playas. A lo lejos la torre bizantina


La frontera entre Ouranoupoli y Athos se encuentra ahí mismo, a no más de 40 metros del monasterio. Observé el perímetro y habían varios letreros que indicaban la prohibición de paso y la aplicación del peso de la ley para los infractores. Por un momento pensé en lo emocionante que sería cruzar la frontera furtivamente, pero comprendí que si me agarraban me perdería de lo que por varios meses había estado esperando. Además, la zona es muy densa y boscosa; me tomaría un par de días llegar hasta el primer monasterio, en una zona salvaje y sin alimentos, me las vería negras.


Prohibición de paso e indicación de que el único acceso a Athos es por barco en Ouranopouli
La frontera entre Ouranopoulis y Athos, delimitada por unos alambres


Una compañía inesperada

Volví por el mismo camino y entablé conversación con Constantine, quien estaba sentado a un lado del camino. Constantine era un rumano con quien me había me cruzado varias veces en las últimas horas, primero en el autobús y luego en la fila para intentar adquirir el billete del ferry. Constantine se interesó en mi cuando le conté que había estado durmiendo en playas. Al parecer encontró mi historia fascinante y me preguntó si me molestaba que viniese conmigo. Le dije que no me importaba, pero pronto, tras charlar un poco con él, me di cuenta de que en realidad si me molestaba.

Le conté de la frontera con Athos, que se encontraba a una corta distancia a pie para que la visitará, a lo que me dijo que ya estaba cansado de cargar con su mochila y no le apetecía andar hasta allá. Nótese que su equipaje era más pequeño y liviano que el mío, que ya era bastante reducido.

Me dijo que había estado viviendo durante un mes en Athos, pero que había tenido que salir con rumbo a Tesolónica por unos rasguños de gato, para recibir atención médica. Me mostró las muñecas, donde supuestamente tendría marcas, pero para mi, las marcas eran invisibles. Era un poco amanerado y me pareció que su comportamiento no era digno de un hombre. Comencé a sentirme irritado por su presencia y cuando entramos a una tienda donde se compraría un saco de dormir, mientras él subía a la segunda planta de la tienda, yo me marché sin decirle nada. Tenía intenciones de pasar el día juntos y de dormir en la playa conmigo. Yo adoraba mi libertad, y tener que estar con este individuo me hacía sentirme limitado.

Me dirigí hacia una calle cercana y me senté a comer en el patio de una iglesia.  Al rato me lo encontré y le inventé que le había perdido de vista. Esta vez tenía que dar una nueva excusa y le dije que tenía que ir a ver los horarios del bus, que me esperara cinco minutos... No me sentía cómodo teniendo que darle explicaciones sobre mi manera de viajar, y de lo irritante que me resultaba su presencia. Por eso no lo confronté, aunque me sentí un poco mal por él.

Di unas vueltas, volviendo por unas calles traseras para no volvernos a encontrar y luego me fui a explorar las playas.

Calle en Ouranopouli


Una tarde y una noche en la playa

Visité las playas hacia el lado derecho de la torre y me bañé en ambas, pasando un rato en cada una y relajándome un poco de los días ajetreados que había tenido recientemente. La primera playa, catalogada con bandera azul, estaba situada frente a un hotel, siendo más masificada, y la segunda de mayor extensión,  es donde decidí pasar más tiempo. Ésta última comunicaba a través de unas escaleras, con una carretera que se encontraba más arriba, que era la vía de entrada y salida de Ouranoupoli.

Yo, en una de las pocas fotos que me hice en Ouranopouli

Subí por los peldaños, compré algo de comer en un supermercado que se encontraba al lado de la carretera y entablé conversación con el dueño. Era una persona muy amable y simpática. Tenía un restaurante al lado del supermercado y ahí mismo su casa. Se refería a sus negocios en tono de broma, como "el mejor restaurante" y "el mejor supermercado", cuando los ponía como referencia para ubicarme, al mostrarme un mapa. Bajé de nuevo hasta la playa con árboles de olivo, comí lo que había comprado y me bañé en el mar.

Vista de la playa con árboles de olivos

Por la noche me senté a comer en su restaurante y como tenía su casa al lado del restaurante le pedí me permitiese usar la manguera de su garage para darme una ducha al aire libre.

Ya de noche, bajé hasta la playa donde dormiría. Estaba todo muy oscuro y tuve que alumbrarme con una linterna para poder bajar los escalones que se encontraban rodeados de árboles de olivos. La única fuente de luz natural que tenía era la luna.

En la playa ya tenía visualizada una silla de extensión plástica sin dueño, en la que colocaría mi saco de dormir. Para protegerme del viento usé una sombrilla abandonada. Era el lugar más solitario en el que había dormido en los últimos días, por ahí no pasaba un alma y detrás mío tenía un bosque de árboles. Alerta, me volteaba constantemente pero al final logré conciliar el sueño.

Con frío, así amanecía. Detrás mío, la sombrila y la silla donde dormí


Llegó el día, me voy a Athos

Por la mañana hacía frío y me desperté con unas ganas incontrolables de ir al baño. Me apuré hasta un resort que estaba allí cerca, donde usé el baño, entre otras cosas, para lavarme la cara y cepillarme los dientes.

Seguidamente caminé hasta la oficina de Ouranoupoli para recoger mi diamonitrion. A las 7:15am ya había gente en la cola para recoger el permiso. Intenté obtener un descuento como estudiante pero no me lo quisieron aplicar, por ser mayor de 25 años. Tuve que pagar la tasa completa de 30€. ¡Qué rabia que me dio!

Las mujeres no tienen nada que ver con Athos. Su entrada se encuentra totalmente prohibida, ya que según los monjes se les considera una distracción. Sin embargo, en Ouranopouli se pueden contratar paseos en barco para observar los monasterios desde el mar. Muchas mujeres vacacionan en Ouranopouli mientras sus maridos ingresan a Athos. Los niños varones pueden entrar, acompañados de sus padres.


Mi diamonitrion, válido por 4 días y 3 noches


De allí me marché hasta la cola de la oficina del ferry, donde también había gente formada, a pesar de que ésta no había abierto aún. Mientras esperaba, distinguí la voz de Constantine, quien empezó a hacer una colecta entre los presentes para poderse costearse el ticket de ferry. Me sentí un poco incómodo con la situación a la vez que no le guardaba mucho respeto e ignoré su presencia, aunque no se dirigió directamente a mi.

Aquí si me aplicaron el descuento por ser estudiante y sin ni siquiera mostrar el carnet. Pagué 4,90€.

El ferry zarpaba a las 9:45am, por lo que me entretuve desayunando y caminando por allí cerca. El ferry era la opción más barata. También es posible embarcarse en el "speed boat" que llega rapidísimo a Athos, pero saltándose el deleite del paisaje que se disfruta en el ferry, así como ver a los monjes.


La vitrina de una de las tiendas donde se venden infinidad de articulos religiosos


En el puerto me encontré con Constantine, quien me saludó y recriminó mi desaparición, diciéndome que había comprado el saco de dormir pensando que dormiría bajo mi protección, pues de otro modo el no se hubiese atrevido a dormir solo. Que habñia tenido que pedir dinero para pagar el ferry y que estaba muy avergonzado de ello. Que había pasado la noche entre un banco de madera, en la playa y en la terraza de un hotel, con miedo porque escuchaba ruidos de chacales. Me excusé nuevamente diciéndole que un hombre me había ofrecido llevarme a un isla vecina, donde pasé la noche. Le dije que yo era así, que me gustaba viajar sin planes y que me disculpara. No parecía contento pero no me guardó rencor.

Minutos más tarde, caminé unos metros hasta el ferry y sin contener la emoción fue de los primeros en abordar. Constantine no comprendía mi prisa y parecía decepcionado de que no esperara por él. Subí, me senté en una silla y me puse a observar a todas las personas que abordaban.  Al rato llegó Constantine y se me sentó al lado.


El ferry que lleva a Athos

Así, instantes antes de levar anclas, comenzaba mi travesía hasta la Montaña Sagrada. ¿En cúales monasterios dormiré? ¿Cómo será convivir con los monjes? Todas estas eran preguntas sin respuestas, ya que contrario a las sugerencias, yo no había querido reservar noche en ningún monasterio. Había resuelto presentarme donde quisiera y dejarlo todo a la suerte.



EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO...

Lee mi próxima entrada Monte Athos # 1: monasterio de Pandeleimonos y Xiropotamo para saber que fue de mi, durante mi primera estancia...



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