Lo mejor de Corfú en 7 días



La isla de Corfú o Kerkira en griego, segunda en tamaño del grupo de las Jónicas fue el punto final de mi viaje por Grecia. Durante 7 días y con solo 100€ en el bolsillo la recorrí de norte a sur y de este a oeste, maravillándome con sus paisajes y de su pasado repleto de batallas y consquistas que se evidencian en las fortalezas que rodean la isla. ¡Bienvenidos a Corfú!



Llegar hasta Corfú no fue difícil, mas si un poco costoso y largo desde Tesalónica donde me encontraba. Esto significó cruzar casi media Grecia en un autobús que me llevó hasta el puerto de Igoumenitsa y con el mismo billete por el que pagué 49,50€, me embarqué en un ferry que me dejó en la capital de la Isla el 29 de agosto de 2015.

Como ya narré en mi entrada anterior titulada Seis noche en el monasterio de Paleokastritsa en la isla de Corfú, tuve la fortuna de poder hospedarme gratuitamente en un monasterio ortodoxo, donde hice base para recorrer durante una semana en autobuses locales los lugares más hermosos de esta isla, los cuales resumiré en esta ocasión.

La ciudad vieja de Corfú vista desde el ferry, llegando a puerto corfiota




Moverse por la isla


Moverse por Corfú es una tarea que, se quiera o no, requiere cierta planificación porque los horarios de los autobuses son bastantes limitados en cuanto a frecuencia, siendo algunas rutas inexistentes los domingos. Lo primero que hay que tener en cuenta es que prácticamente todos los autobuses parten desde la estación central de Corfú capital, por lo que lo más recomendable es alojarse cerca. En mi caso, debía de trasldarme cada día desde Paleokastritsa hasta Corfú para poder iniciar el itinerario que yo mismo me planificaba cada día. Los lugares que no llegué a visitar fue porque no habían buses que llegaran hasta allá o porque no me suscitaron interés.

Dicho lo anterior, lo más recomendable sería alquilar un vehículo para moverse con total libertad. Durante mi estancia pude conocer bastantes lugares, pero no tantos como hubiese querido porque la frecuencia de las rutas y los horarios no me ayudaron mucho que se diga. Así que sin más preámbulo, estos son los lugares que visité:





La ciudad vieja de Corfú


La ciudad vieja de Corfú fotografiada desde la nueva fortaleza

Lo primero que hice al pisar tierra firme, además de comer, fue dirigirme a pie hasta la ciudad vieja de Corfú, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2007. Me detuve primeramente en la nueva fortaleza, con vistas al puerto y al casco antiguo. Pronto, la autenticidad y la integridad de sus edificios viejos que lo caracterizan, con sus persianas mallorquinas y balcones de hierro me indicaban que había llegado al casco antiguo y más adelante a la antigua fortaleza, con vistas a la Spianada.

Los siguientes días realicé más visitas a Corfú, explorando mejor la ciudad, de la cual hablaré en mi artículo La ciudad vieja de Corfú.




Paleokastritsa


Vista de Paleokastritsa desde la fortaleza de Angelokastro

Paleokastritsa en uno de los lugares más renombrados de la isla y no es en vano. Sus playas de aguas azul turquesa y un fondo marino con excelente visibilidad, la hacen un lugar perfecto para hacer snorkeling o dedicarse durante días a nadar por los alrededores en búsqueda de infinidad de cuevas mientras se explora el suelo marino.

Además esta el monasterio de Paleokastritsa, donde pude alojarme con los monjes. Y aunque no todo el mundo tenga la fortuna que yo tuve, visitarlo es una bonita experiencia.



Angelokastro


Restos del castillo de Angelokastro


El castillo bizantino de Angelokastro, construído sobre un acantilado a 330 m.s.n.m ofrece una de las mejores vista de la isla. El complejo está en ruinas y llegar hasta aquí me llevó un par de horas de caminata desde Paleokastritsa bajo un sol intenso, pero valió la pena. Angelokastro fue la capital de la isla desde 1387 hasta finales del siglo XVI y sede del gobernador de las Islas Jónicas.

Por el camino pasé un mirador-restaurante con piscina llamado Bella Vista, donde se detenían los autobuses turísticos hacia Angelokastro. Pasé también un pequeño pueblo llamado Lakones y luego otro llamado Krini. El regreso lo hice por un camino diferente, por el que vi infinidad de olivos y redes en el suelo, usadas para recolectar su fruto.



Ipsos


Ipsos y la avenida comercial que discurre justo al lado de la playa


Si tuviese que elegir uno entre todos, Ipsos fue el lugar menos interesante que conocí. De hecho, no le encontré ningún atractivo. Solo lo menciono por haber sido un lugar que visité y a modo orientativo. Parecía una pequeña Italia de tantos turistas provenientes del vecino país. Las playas son de piedra y el frente marítimo es muy estrecho. Los lugares de ocio y restauración abundan, pero sobre todo por la noche la oferta parece no tener fin. Almorcé un buen plato de pasta en un restaurante por solo 3,50€ y por la noche también comí barato.

Mi segunda noche en la isla la pasé aquí, en la playa, pero me fue imposible dormir por lo bullicioso que es el sitio así como por la cantidad de vehículos y motos que transitan por la avenida a toda hora del día y de la noche. Es por estos motivos que Ipsos no pareció un sitio que mereciese una visita, a pesar de que el color del agua es precioso, no es de las mejores playas de Corfú .



Issos


Issos, un remanzo de paz
La kilométrica playa de Issos


Issos es para mi uno de los destinos estrella de Corfú. Está conformado por una playa cuya extensión se pierde de vista, entre dunas de arena y aguas transparentes. La zona se presta para la práctica de windsurf y es poco concurrida por turistas, a excepción de la zona anterior a ésta que se denomina Agios Georgios, donde el turismo está muy popularizado.

Luego de caminarme la playa entera de un extremo a otro y de pasar el día deleitándome en tan exquisitas aguas, al regreso me pasé de largo la parada del bus sin darme cuenta, llegando hasta Agios Georgios. Como no sabía donde me encontraba y casi estuve por perder el bus de regreso a Corfú, hice autostop y una muchacha me hizo el favor de acercarme en su camioneta pick-up hasta la parada, a la que llegué a tiempo.



Sidari


Canal d'Amour, una de las playas más conocidas de Corfú
Sidari es tan espectacular que me sentí obligado a publicar al menos dos fotos


Me habían desaconsejado visitar Sidari al norte de la isla, atestado de turistas, sobretodo británicos. Sin embargo no prestar atención a esa advertencia fue todo un acierto. Sidari sería uno de los lugares más espectaculares que vería en Corfú. Pasé un día entero brincando de una playa a otra y bañándome en cada una de ellas. El color del agua es de lo más espectacular que se pueda imaginar y en la mayoría de la playas se pueden caminar varios metros con el agua por debajo del nivel de las rodillas.

También es muy popular el Canal d'Amour, que es una pequeña playa de aguas transparentes en la que hay una cueva que se puede cruzar de un lado a otro a nado.

Los acantilados son brutales y una vez en el agua  se puede llegar fácilmente a nado hasta pequeños islotes situados frente a algunas playas. Las primeras playas son las más concurridas por estar muy cerca de los resorts y hoteles de la zona, pero cuanto más lejos se va, menos gente hay.





Kanoni


El monasterio Vlacherna a la izquierda


Llegar a Kanoni me llevó un buen rato porque sobreestimé la distancia, a 5 kilómetros de Corfú, desde donde caminé casi todo el trayecto. Pero cuando ya estaba por llegar, pensando que aún me faltaba mucho decidí subir a un autobús que como mucho me adelantó 500 metros hasta mi destino: el monasterio de Vlacherna. El monasterio es pequeñito y no está habitado, convirtiéndolo en una atracción turística.

Después de visitarlo caminé hasta el puente que se ubica justo en frente, desde donde se pueden ver los aviones aterrizando en el aeropuerto de Corfú, pues la pista está a tan solo uno metros a la derecha del puente y al borde del mar. Es increíble observar los aviones acercándose por el horizonte y escuchar los motores cuando sobre vuelan por encima de tu cabeza a tan corta distancia, que hasta casi puedes sentir como te despeinan al pasar.


Un avión gira en la pista para tomar impulso antes de despegar


A solo 150 metros de la península de Kanoni se encuentra la deshabitada isla de Pontikinosi, a la que se puede llegar en un bote turístico que se encargada de realizar el cruce ida y vuelta. No me interesé por ser de noche y porque en la isla no hay más que una iglesia bizantina construída sobre una iglesia artificial rodeada de árboles cipreses.


Kanoni fue el último lugar que visité antes de marcharme hasta el aeropuerto para volar a Barcelona. ¿Volvería a Corfú? Sin duda, si no fuese porque no me gusta volver a pisar los caminos ya transitados. Para eso tengo a mi disposición cientos de islas repartidas por toda Grecia, el décimo país del mundo en extensión de costas, entre las que me gustaría visitar Creta o Santorini por ejemplo, de las 227 islas griegas habitadas... ¡Allí espero ir la próxima vez que pise territorio griego!




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