Lo que no te han dicho de viajar solo


 —¿ESTÁS VIAJANDO SOLO? —Así me respondía cuanta persona conocía durante el trayecto de mi primer viaje en solitario que emprendí hace un par de meses. Incredulidad y asombro son las palabras que mejor describen la reacción de la gente al comentarles que estaba viajando solo, porque no todo el mundo es capaz de concebir un viaje sin la compañía de un amigo, de la familia o de su pareja. Descubre por qué todo el mundo ha de viajar solo de vez en cuando...

Tengo que admitir que al principio me atraía la idea de hacer un viaje así, pero me costó unos días ambientarme, ya que siempre cualquier cambio, respecto a lo que estamos acostumbrados, representa un estado de incertidumbre y adaptación.

Viajar en solitario es completamente diferente a tener con quien charlar, reír, compartir una comida, hacer planes juntos, debatir sobre donde ir, a que hora levantarse y esta infinidad de aspectos básicos de la convivencia, respecto a cuando se viaja solo, donde todo pasa a depender en un cien por cien de uno mismo. Sin embargo, he de admitir que viajar en solitario también es una buena idea y una experiencia increíble. No digo que sea mejor ni peor que viajar acompañado, pero ciertamente tiene aspectos positivos.




¿Por qué es bueno viajar solo?


Haces lo que quieres, cuando quieres y como quieres
Eres dueño y señor de tu pensamientos y acciones. Haces lo que te provoca, dejas de hacer lo que no te provoca y lo más importante, lo haces todo a tu manera. Muchas veces cuando viajamos con alguien terminamos haciendo lo que esa persona quiere hacer, por complacerla, aunque ello no nos haga necesariamente felices.

No le echas la culpa a nadie, ni te la echan a ti
Si un plan se tuerce, si perdiste el tren, si la comida estaba mala, si no escuchaste el despertador... ¡todo es tu culpa! Y por lo general nadie se culpa a si mismo, así que no te queda otra que reírte de la situación, aprender de ella, superarla y seguir adelante.  

Aprovechas mejor el tiempo
Se suele decir que dos son multitud y es verdad. La toma de decisiones suele venir acompañada de planificación, acuerdos y desacuerdos, perdiendo muchas veces un valioso tiempo de viaje. Viajando solo influye más el factor suerte, no se piensa tanto y uno se deja llevar. 

Vives más emociones y sorpresas
Cuando viajas acompañado cuentas con otra persona y la otra persona cuenta contigo, por lo que se entra en un estado de relajación inconsciente, mientras que cuando estás solo cuentas contigo mismo, anulando ese factor de apoyo, lo que le añade más emoción al viaje porque estás a merced de tus planes y del destino.

Desarrollas todos los sentidos
Los viajes son un estado de ánimo que desarrolla los sentidos y  la soledad te hace despertarlos a un nivel nunca antes experimentado. Como no hay otros ojos velando por ti, todo lo ves diferente; estás más alerta, te vuelves más observador, más consciente de tu entorno, de los olores, los colores y los sonidos.
 
Estás más dispuesto a conocer gente
Si estás en compañía de otra persona, la estás pasando bien, por lo que hacer amistades o entablar una conversación con desconocidos no es estrictamente necesario. Cuando viajas solo, muchas veces la soledad te afecta, por lo que recurres a la gente. Ya de pronto una conversación puede no ser tan aburrida y muchas veces estas conversaciones se convierten en oportunidades, por ejemplo, si saben que eres un viajero, pueden ofrecerte ayuda para llevarte a un lugar, ofrecerte hospedaje o simplemente hacerte pasar un buen rato en compañía. Además llegas a darte cuenta de que en el mundo hay mucha gente buena, dispuesta a ayudar desinteresadamente.

Pierdes tus miedos
Viajar solo es supervivencia, es valerse por si mismo para afrontar cualquier situación que se presente, sea buena o mala. Has de ser resolutivo; entonces te das cuenta de que no puedes tener miedo y que has de armarte de gallardía para resolver cualquier asunto por complicado que este parezca; y cuando logras superar esa situación difícil, descubres que eres más intrépido de lo que jamás pensaste, te sientes invencible, positivo, ¡capaz de comerte el mundo!

Te das cuenta de lo que importa
El viaje te hace pensar en muchas cosas que el ajetreo de la vida diaria te impide o que das por sentadas. El estar lejos de tu familia o de tu pareja, hace que los valores más y aunque estés lejos, los sientes cercanos. Su ausencia no te debilita sino que te hace más fuerte y te motiva.

¡Vives!
Más allá del sillón o del cómodo sofá de casa hay una vida, y la vida se vive con experiencias. Nada te da más experiencias que viajar; porque te expones al mundo, a la cultura del lugar que visitas y porque cada día es diferente al anterior. Pronto aprenderás a disfrutar de tu viaje aunque no tengas compañia y no podrás abstenerte de pensar en lo bello que es vivir, y si piensas que vivir es bello cuando estás en soledad, puedes encontrar la belleza y el amor a la vida en cada detalle.

Aprendes a conocerte
No hay duda de que un viaje en solitario te hará pasar tiempo a solas, por lo que no todo el tiempo lo ocuparás en pensar en otras cosas o en tonterías; también pensarás en tu vida, en lo que estás haciendo y qué rumbo quieres tomar. Te ayudará a darte cuenta de que eres capaz de hacer muchas cosas y de que las limitaciones no son más que excusas. Aprenderás como aprendí yo que "la felicidad es hacer lo que te gusta, no hacer que te guste lo que haces".
    


¿Has viajado solo? ¿Te atreverías a hacerlo? Comparte tu experiencia conmigo y con el resto de los lectores. Y si nunca has emprendido un viaje con otra compañía más que la de tu propia sombra, te invito a hacerlo al menos una vez en la vida, será una experiencia gratificante, que te enseñará muchas cosas y que recordarás por siempre.




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