Bran, "el castillo de Drácula"

Bran castillo de Drácula

Construído en 1212 como fortaleza por los caballeros teutones, este castillo de origen húngaro (pues Transilvania formó parte de Hungría desde el siglo X hasta 1918), está mitificado como el castillo del conde Drácula, pero ¿verdaderamente existió dicho personaje y fue este su castillo? Hace unos días visité Bran y en este post te llevo a recorrerlo y te cuento la historia sobre la leyenda. ¡Bienvenidos al castillo de Bran!


Ya había intentado visitar Bran el primer día del año de este 2017, pero la Autogara 3 de Brasov se encontraba cerrada por la llegada del año nuevo. En otras palabras, no había servicio de autobuses hasta el castillo ni ningún otro destino ese día. Ni modo, debía de esperar hasta el día siguiente cuando los buses retomaban sus recorridos... Podíamos haber ido en taxi pero nos hubiese salido muyy costoso.

Así, al día siguiente tomaba un bus cerca del hostal, para llegar de nuevo hasta la estación de autobuses, desde donde partiría a Bran. Ese día como muchos otros, abordé el autobús local sin comprar billete ya que estaba seguro de que nadie lo controlaría. Por error, bajé antes de la parada teniendo que caminar hasta la autogara, pero disponía de tiempo.

El termperatura en Brasov no era nada benévola esos días de invierno, por lo que tras unos 20 minutos de caminata, llegamos a la estación literalmente "congelados", con los mechones de pelo que se asomaban por fuera de nuestros gorros, cubiertos de una fina capa de hielo, formada por la fina nieve que caía.

Daniela y yo, con nuestros cabellos "canosos"


Entramos a una sala de espera para resguardarnos del frío, entablando conversación a los pocos minutos, con una pareja de amigos. Un asiático y Bobby, de San Francisco. Ambos trabajaban juntos en los Estados Unidos y se encontraban en Rumania por trabajo, aprovechando el día libre. 

A la hora en punto llegaba el autobús con destino a Bran, depositándonos frente al castillo 40 minutos más tarde por la módica suma de 7 lei cada uno (1,55€). El paisaje del camino debería de ser de lo más interesante, si no hubiese sido por lo empañados que estaban todos los cristales, que no permitían ver nada del exterior. Me acerqué al conductor y le dije en rumano que hacía frío, pero este encogiendo los hombros me indicó que no podía hacer nada porque no había calefacción. En el autobús solo viajaban locales con sombreros shapka-ushanka al estilo ruso, comunes en los países de Europa del Este, además de Bobby, su amigo y nosotros dos.

Bran castillo de Drácula
Dentro del autobús de Brasov a Bran, pasajeros con sombreros que parecían pelucas




Entrada al castillo


Como llegamos antes de la hora de apertura del castillo, aprovechamos para comprarnos en una panadería varios dulces, que serían nuestra única comida del día, repartida en varios bocados hasta la noche que llegaríamos a Moldova. Si bien Brasov fue la ciudad más turística que visitamos en Rumania, Bran a tan solo 28 kilómetros lo era mucho más o al menos esa fue la sensación que tuve.

Caminamos un poco por un mercadillo de souvenirs que está justo antes de la entrada del castillo y cuando el reloj marcó las diez en punto de la mañana, compramos nuestro billete de entrada a precio de estudiante por 20 lei (4,5€ cada uno). Como siempre el carnet de estudiante reportándonos beneficios... El billete lo piden justo al lado de la taquilla para poder pasar y más adelante, para entrar al castillo hay que presentarlo en el lector de una máquina.


Bran castillo de Drácula
Mercadillo de souvenirs y el castillo al fondo
Bran castillo de Drácula
Taquilla donde se venden las entradas al castillo
Bran castillo de Drácula
La cuesta que conduce hasta el castillo


Una cuesta resbaladiza cubierta de hielo nos lleva hacia el castillo, construido sobre una roca que se asienta en lo alto de una colina. Todas las estancias se pueden recorrer en poco tiempo, al ser un castillo pequeño. Eso si, los pasadizos y las escaleras son estrechas, lo que en momentos de afluencia de turistas la circulación se debe hacer pesada. En varias de las habitaciones se exponen paneles explicativos en rumano y en inglés que cuentan la historia de la leyenda, la biografía del escritor de la novela de Drácula, así como otros hechos históricos.





Historia de Drácula


De acuerdo a lo que he podido leer sobre la novela, se la historia en cuanto a su creación se resume más o menos así:

El personaje de Drácula fue creado en 1897 por el escritor irlandés Bram Stoker, en la novela del mismo nombre. El autor escogió la región de Transilvania para ambientar su libro y se inspiró en el príncipe de Valaquia Vlad Draculea, conocido como Vlad el Empalador, por su manera de castigar a sus enemigos, traidores y delincuentes: empalándolos. Para que me puedan entender, introduciándoles un palo por el ano. Esto no solo era un método de tortura, sino que ocasionaba una muerte lenta y dolorosa.

Stoker nunca visitó Rumania en toda su vida, pero se documentó con libros que descibrían la región de Transilvania y e incluso el interior del castillo, que coincide con la descripción dada por Stoker. No existe sin embargo ninguna evidencia de que El Empalador haya habitado el castillo. De hecho, según lo descubierto por el autor holandés Hans Corneel de Roos, la localización que Bram Stoker realmente tenía en mente para el castillo Drácula era el castillo de Poenari que está en ruinas.

Según pude leer, el dictador Nicolae Ceausescu glorificó a Vlad hasta el punto de declararlo héroe nacional, e interesado en sacarle beneficio a la histroria de Drácula, popularizó el castillo de Bran que se encuentra en pie, aunque ha sufrido varias rehabilitaciones. La información que se da en el castillo lo enaltece, dando a entender que es lamentable el apodo de "empalador" que se le confiere, mostrándolo como un cruel criminal.



Bran castillo de Drácula
Probablemente la estancia más grande dentro del castillo
Bran castillo de Drácula
Como en todo castillo, la ornamentación y el mobiliario son protagonistas


Apartando lo que pueda ser o no ser cierto, la verdad es que el castillo es muy bonito y de por si solo merece una visita, creamos o no en que haya sido habitado por Vlad o en que este fue el castillo descrito porBram Stoker.

Pasearse por las estancias abiertas al público se puede hacer en muy poco tiempo. Recuerdo la mayoría de los castillos en los que he estado como visitas inagotables, donde estancia tras estancia uno acaba exhausto, pero Bran fue una agradable sorpresa. Al culminar la visita, antes de abandonar el interior del castillo, se sitúa una tienda de recuerdos y una máquina de troquel para acuñar monedas de metal ovaladas para conmemorar la visita al castillo.


Bran castillo de Drácula
Vista interior del castillo y sus balcones
Bran castillo de Drácula
Vista del patio del castillo desde un balcón
Bran castillo de Drácula
El castillo de Bran y yo



A todas estas seguíamos encontrándonos con Boddy y su amigo al momento de comprar las entradas, en casi todas las estancias del castillo y en la parada de autobuses a la salida.



Vuelta a Brasov


Estuvimos esperando varios minutos por el autobús de regreso a Bran que iba retrasado. Bobby cruzó la avenida para preguntar a un taxista que estaba estacionado del otro lado de la calle. Vi que le mostró los cuatro dedos de una mano, lo que me llevó a asuimir que pensaba en compartir los gastos entre todos. Seguidamente, y tras un gesto de aprobación del taxista, nos llamó y nos dijo let's go. Le pregunté que por cuanto salía el viaje y me respondió que no me preocupara que el se hacía cargo.

Rumania
El paisaje desde la ventanilla del taxi camino a Brasov


Cuando entablo conversación con desconocidos durante mis viajes, no lo hago esperando nada a cambio. Sin embargo he aprendido que de hablar con la gente solo salen cosas buenas. Bobby y su amigo se bajaron cerca del teleférico de Brasov por recomendación nuestra y cubrió nuestro traslado hasta la gara, desde donde cogeríamos un autobús con destino a Iasi, cerca de la frontera de Rumania con Moldova. Allí nos esperarían familiares de mi esposa para llevarnos hasta Calugar en Moldova. Al llegar a la gara, el taxista intentó cobrarnos pero nos negamos indicándole que ya ese viaje estaba cubierto con los 100 lei que el bueno de Bobby le había abonado y que no le pagaríamos ningún extra...

Nos bajamos del taxi y la carrera, cambiamos dinero en la estación a un cambio menos favorable de lo habitual y llegábamos justo a tiempo para abordar el autobús hacia nuestro nuevo destino, del cual hablaré en mi siguiente artículo. De no haber sido por Bobby habríamos perdido ese bus y hubiésemos tenido que esperar hasta la noche para irnos en tren.



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