Mis viajes: Macedonia, Albania y Kosovo


Cada vez que puedo escaparme me escapo... Así di vida a este corto pero bien aprovechado viaje, que me llevó a incorporar 3 nuevos países en mi currículo viajero, en los cuales durante 7 días recorrí sus respectivas capitales y otros lugares que me interesaban. Así fue mi viaje por la Ex-República Yugoslava de Macedonia, Albania y por otro país que está en el limbo de Europa:  Kosovo...

Un 14 de noviembre del año 2015 volé desde Barcelona hasta Skopje, la capital de Macedonia, con la aerolínea Wizz, llegando al aeropuerto Alexander el Grande en la madrugada del día 15. En la reconstruida Skopje, que fue devastada en 1963 por un terremoto, pasé un día entero y dos noches. Al segundo día en Macedonia me tomé la mañana para visitar el Cañón Makta a pocos kilómetros de distancia y de una vez de vuelta en la capital, me subí a un furgón que me llevó hasta Ohrid, una ciudad cuyo nombre hace honor al bello lago que le bordea, el más profundo de los Balcanes.

En Ohrid, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por sus valores naturales, culturales e históricos y uno de los asentamientos humanos más antiguos de Europa, me quedé a dormir una noche, pasando un día y medio en ella.

La mañana de mi cuarto día de viaje me levanté muy temprano para visitar el Monasterio de San Naum, a menos de 5 kilómetros de la frontera con Albania. Desde allí un hombre me acercó en su vehículo hasta la linea fronteriza, la cual crucé a pie entrando en territorio albano, para desde allí llegar en taxi a Progradec, a 8 kilómetros de distancia.

En Progradec pude ver todo en una mañana, por lo que después de almorzar con un poblador local que me invitó, me subí otra vez en furgón para continuar hasta Tirana, la capital de Albania. A Tirana llegué de noche sin tener ni idea donde estaba mi hostal, al cual llegué gracias a la ayuda de múltiples personas que me fueron indicando el camino. Inicialmente pensaba quedarme dos noches, pero al día siguiente cuando me pareció que ya había visitado lo más importante, me decidí por acelerar mi marcha hasta Pristina, capital de Kosovo.

Al igual que en Tirana, llegué a Pristina de noche. Un taxi me llevó a mi hostal por unos 2€ desde la estación, pasando en el trayecto por el conocido letrero NEWBORN que marca el nacimiento auto proclamado de esta república, que a día de hoy sigue en el limbo de Europa por no tener reconocimiento internacional. Mi visita a Pristina fue igual de corta a la realizada en Tirana porque consideré haberlo visto todo tras unas horas.

Seguidamente me marché en bus a conocer el Monasterio de Grachánitsa en la ciudad de ese mismo nombre, donde se hablaba serbio y se izaban banderas serbias, a poca distancia de Pristina. El monasterio forma parte del Patrimonio de la Humanidad llamado Monumentos Medievales de Kosovo. Al acabar tenía planes de ir hasta la conflictiva Kosovska Mitrovica, dividida por albaneses y serbios, pero me di cuenta de que no disponía de tiempo.

Volví a Pristina y desde allí me trasladé en autobús hasta Prizren, una ciudad de la que tenía muchas expectativas y que planeaba conocer bien, dedicándole el tiempo que se merecía. Llegué cuando ya todo estaba oscuro, pudiendo ver poco. Por la mañana quería ir sin prisas, pero tuve apresurar mis visitas ya que me había enterado de que por ser domingo solo salían dos autobuses hacia Skopje en todo el día. Esa misma tarde debía volar de vuelta Barcelona desde Skopje y con el segundo autobús corría el riesgo de perder mi vuelo, lo que me obligó a salir de Prizren temprano por la mañana y en contra de mi voluntad.

Al mediodía ya estaba en Skopje por segunda vez. Como tenía algo de tiempo me fui a caminar por mi parte favorita: el Bazar Viejo. Allí aproveché para comer y recorrer algunas calles en las que no había estado en mi primera visita, como las que rodean el Museo de la Lucha Macedonia. Cuando me pareció que ya era hora me fui al aeropuerto, dando por acabado el viaje.


En este viaje conocí 2 Patrimonios de la Humanidad, uno en Macedonia y otro en Kosovo. Comí barato, me alojé barato, viajé barato, ¡TODO BARATO! Conocí tres nuevos países cuyos territorios se encuentran en su totalidad en la Península Balcánica, una región de la que me enamoré por lo diferente que es al otras partes de Europa. Obviamente no puedo considerar que conozco todo de estos tres países, pero dado el tiempo que tenía para recorrerlos algo es mejor que nada. Espero en una próxima ocasión visitar más ciudades de los tres países y recorrer con calma la costa albanesa.
 




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