febrero 22, 2017

Vivir sin viajar, ¿se puede?

 

Indudablemente, todo viajero ha llegado a un punto de su vida en el que se cuestiona a si mismo y sus viajes. ¿Para qué viajar? ¿Qué se aprende de los viajes? ¿Cuál es el propósito de la existencia?... Hoy voy a intentar dar respuesta a una pregunta que precede a todas las anteriores: ¿es posible vivir sin viajar?


Esta es la interrogante que últimamente me da vueltas por la cabeza, pensando no solo en todas aquellas personas que jamás han salido de su país, sino también relacionándolo con personas que como yo viajamos con cierta frecuencia y con otras que viajan inclusive mucho más que yo.

En las siguientes lineas voy a ir describiendo porqué considero que los viajes son importantes y al final de todo responderé a la pregunta que da pie a esta reflexión.




Los viajes como escape


Antes de comenzar a viajar, hacerlo era algo que anhelaba, aunque tal vez no lo percibía  como una actividad urgente, porque no sabía entonces de lo que me estaba perdiendo. Lo cierto es que mientras más viajo, más conozco, más lejos y por más tiempo me voy; más quiero viajar, más quiero conocer, y más lejos y por más tiempo me quiero ir. Lo que empezó como un viaje anual, luego dos viajes anuales y así sucesivamente, se ha convertido en mi pasión.

Se dice que todo viaje tiene un factor de escape, es decir, que se viaja para huir de alguna situación actual, de un problema o para descansar. Lo cierto es que cada quien tiene sus motivos. Para mi viajar si implica un factor de escape, pero más que de una situación actual, de una situación futura. Me da mucho miedo la rutina porque la costumbre de hacer las mismas cosas cada día, vuelve a las personas aburridas, predecibles y hace que pierdan la capacidad de reflexionar, de decidir y de aprender.

¡Quien no se va a querer "escapar" para ver lugares como este!





Lo material Vs lo inmaterial


Creo que la vida en la Tierra es muy corta como para desperdiciarla en actos mundanos y que no generan ningún tipo de crecimiento a nivel personal, como pasar horas hipnotizado frente al televisor, jugando un videojuego, usando el móvil o yendo de compras para adquirir objetos que no necesitamos y que no dan más que una felicidad efímera, que es causada por una euforia momentánea  que con el tiempo se desvanece.

Hay quienes se preocupan de desarrollar su carrera hasta el punto que se olvidan de vivir y cuando llegan a cierta edad, llenos de satisfacciones materiales y laborales, se dan cuenta de que han estado viviendo un concepto equivocado que no les ha aportado felicidad. Es un sistema basado en complacer a los demás más que a uno mismo, que es vigilado muy de cerca por "el qué dirán".

Con mi mamá y con un señor a quien tuvimos el enorme agrado de conocer mientras hacíamos el Camino de Santiago. Esta bella persona nos llamó desde su huerto, mientras caminábamos por la carretera frente a su finca, y nos ofreció almendras de su cosecha, nos estampó la credencial y nos la firmó con una linda nota. Nunca olvidaré haber hecho el camino con mi mamá ni las experiencias que vivimos juntos durante ese viaje que espero repetir algún día.



Contrario a todo lo anterior, puedo afirmar que los viajes no solo nos hacen felices al momento de vivirlos, sino también con el paso del tiempo cuando los recordamos. Las experiencias que aportan los viajes, por encima de otras experiencias como la laboral por ejemplo, son capaces de darnos una satisfacción y una sensación de bienestar duraderas. El dinero y las posesiones materiales van y vienen, pero lo vivido y disfrutado no te lo puede arrancar nadie.




Curiosidad, aprendizaje y ganas


Pienso que la curiosidad es una de las mayores cualidades que se pueden tener en la vida, se viaje o no. A quien le guste viajar sobretodo, la curiosidad le ayudará a aprender con mayor facilidad; porque se interesará en el mundo que le rodea y en el porqué de las cosas. Y las ganas son necesarias para desarrollar las dos primeras y para no rendirse nunca antes las adversidades y en el propósito de perseguir los sueños.


Nada ilustra mejor mi punto de vista que esta foto. Un invidente camina guiado por una cuerda que él y su acompañante sostienen por cada extremo, mientras ambos hacen el Camino de Santiago. ¡ESO SON GANAS!





Entonces, vivir sin viajar, ¿es posible?


Ahora si, según yo, mi respuesta rotunda a la pregunta que originó el tema es: ¡No es posible vivir sin viajar para el que ha viajado y si lo es para el que aún no entiende el significado de los viajes!

A mi entender vivir es más que respirar. Vivir no es estar vivo, es sentirse vivo. Creo que una persona que comprenda las premisas de los tres previos enunciados, los cuales he usado como argumentos para explicar mi respuesta, se dará cuenta de que una vida sin viajes es una vida a la que le falta más vida.

Una persona que no haya viajado dificilmente entenderá a lo que me refiero, pero una que si lo haya hecho, seguramente afirmará todo lo que acabo de escribir. Viajar cuesta dinero, es cierto, pero si uno se lo propone se puede viajar con menos dinero del que se imagina. Si eres de los primeros (de los que no han viajado) te animo a intentarlo. Cuando lo hagas, seguramente comprenderás muchas cosas que ahora no comprendes.


Esta foto la tomé haciendo el Camino de Santiago. Pepe es un hombre que tiene muchos años haciendo el camino todos los años. La foto de la izquierda, firmada por él, tiene escrita una frase que dice: "La felicidad es hacer lo que quieres, querer lo que haces y no soñar tu vida sino vivir tu sueño. No cambies nunca y no dejes que nada enturbie la pureza que desprende tu corazón".



He leído muchos términos que se utilizan para fichar a las personas que como yo, adoramos viajar y que no pensamos más que en viajes. A decir verdad, creo que hoy en día se le da un nombre a todo y si para esto quieren acuñar un término, a mi me da lo mismo. Yo viajo porque quiero, porque me gusta, porque lo disfruto y porque viajar me da respuesta a todas mis inquietudes, me enseña y me abre la mente.

El mundo es muy grande y muy bello como para enjaularnos en la ciudad en la que vivimos y no salir a ver lo que hay fuera. Vivir sin viajar es como ser un animal de zoológico. ¡Tu escoges tu vida!


Hay que salir... 

Si no puedes recorrer el mundo, vete a otro país. 
Si no puedes irte a otro país, vete a otra ciudad.
Si no te puedes ir a otra ciudad, sal de tu casa y explora la tuya, por ahí se empieza.
Así empecé yo.




Entrada destacada

El Monasterio de San Naum en Macedonia

Muy cerca de la frontera con Albania, se haya en Macedonia un monasterio ortodoxo de estilo bizantino que no podía dejar de visitar. En...