LLÍVIA: un enclave de España en Francia

Actualizado: jun 15

Muy cerca de la frontera de España con Francia, se encuentra un pequeño pueblo español, enclavado en territorio francés, que se salvó de ser cedido a Francia por su condición de villa.


En esta oportunidad viajamos para conocer la villa de Llívia en un valle de los Pirineos, rodeado por el Pico Carlit.




Un poco de historia


Llívia se salvó de ser cedida a Francia en el tratado de los Pirineos de 1659, en el que España otorgó 33 pueblos a Francia, los cuales forman hoy en día el departamento francés de los Pirineos Orientales. Llívia permaneció siendo española gracias a su condición de villa, otorgada por el Emperador Carlos V. 




¿Cómo llegar hasta Llívia?


Lo más fácil es en tren desde Barcelona, y esa es la opción de la que te voy a hablar, pero si tienes un vehículo, ¡mejor aún!


En mi caso me levanté muy temprano para encontrarme con mi amigo Miguel en la estación de Plaza Cataluña en Barcelona, para viajar juntos en tren hasta Puigcerdá, a un par de kilómetros de la frontera con Francia.


Mapa de situación de Llívia respecto a España y Francia



Cuando llegamos a Puigcerdá nos informamos sobre las opciones de llegar hasta Llívia en bus, pero dada la escasa frecuencia, debíamos de esperar unas tres horas hasta que pasase el siguiente.


Intentamos infructuosamente hacer autostop en el recorrido, pero ningún conductor sintió empatía por mi pulgar levantado, así que acabamos caminando 6,5 kilómetros por la carretera que separa ambas poblaciones. Y como no hay arcén, íbamos caminando por donde podíamos a un lado de la carretera, disfrutando de los picos nevados y del paisaje que nos rodeaba.


La carretera N-154 de Puigcerdá a Llivia, sin arcén

No hace falta pasaporte


Para mi sorpresa, no pasamos por ningún puesto fronterizo ni nos encontramos con ningún cartel que anunciase que estábamos en Francia o que abandonábamos España.


Solamente llegando a Llívia, un cartel nos daba la bienvenida al enclave, a 1.223 m.s.n.m.

Entrada a la Villa de Llívia



Mejor época para visitar Llívia


Cuando llegamos a Llívia estaba muy emocionado, porque hacía tiempo que quería ir, aunque para mi sorpresa, la villa estaba prácticamente desierta porque justamente ese día, 24 de abril, era festivo por la Fiesta Mayor y con excepción de un par de bares, todo estaba cerrado, incluso el Museo Municipal de Llívia.


Muchos de los negocios que se encuentran en Llívia son de alquiler de equipos para practicar deportes de nieve durante el invierno, que es la temporada alta y las filas de caravanas son interminables por su cercanía con las pistas de esquí, convirtiendo a Llívia en un lugar muy concurrido en esas fechas.


Conclusión: la mejor época para encontrar vida y muchas actividades disponibles es invierno. El resto del año también se puede disfrutar, solo que sin las pistas de ski abiertas. Eso sí, asegúrate de no escoger un festivo como me pasó a mi, para que puedas visitar las atracciones abiertas.



¿Qué ver y qué hacer el Llívia?


Al ser la construcción que más destacaba, lo primero que hicimos fue dirigirnos hacia la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, también cerrada, junto a la Torre de Bernat de So y al frente, la sede del museo y el ayuntamiento.


El Museo Municipal de Llívia alberga una colección de artículos de boticario y recetarios, entre otros; que venden al turismo como una de las farmacias más antiguas de Europa. La Farmacia Esteve de Llívia estuvo activa por siete generaciones en Llívia, hasta que su propietario cerró para trasladarse a Puigcerdá.


Camino al castillo con la iglesia al fondo


Torre Bernat de So, antigua prisión. Hoy sede de exposiciones temporales


El ayuntamiento de Llívia, que alberga la sede del museo



Por detrás de la iglesia, un camino conduce a la cima de una colina, a 1.358 m.s.n.m.,  donde se encuentran las ruinas del Castillo de Llívia. El recorrido no toma más de 15 minutos en completarse. Desde aquí se tiene una buena panorámica de toda la villa, pudiéndose distinguir Puigcerdá a lo lejos y varios picos circundantes, detallados todos en paneles explicativos bien señalizados en el castillo.


El Castillo de Llívia

Seguidamente bajamos hasta la iglesia y caminamos un poco por las solitarias calles del pueblo. Las casas y edificios, que por la forma de sus tejados se asemejan mucho con las construcciones de Andorra, destacan por el predominio de la piedra y la madera entre sus elementos constructivos, haciéndolas muy agradables a la vista.


Asumí, que la mayoría de las casas son segundas residencias pues casi todas tenían las persianas bajadas y no daban señales de estar habitadas. En Llívia hay tan solo unos 1.500 habitantes. Pasamos por el Parque de Sant Guillem, al otro lado de la calle principal, frente al cual el Río Segre cruza el término municipal.

Casas de piedra


Un edificio en Llívia


¿Cuánto tiempo pasar en Llívia?


Unas 3 o 4 horas serán más que suficientes para recorrer el pueblo sin prisas y pasar por sus principales atracciones.



El regreso

Hay muy pocos autobuses que cubren diariamente la ruta, tanto de ida como de vuelta.

Nosotros como ya habíamos chequeado los horarios, unos minutos antes de las 14:55 h., nos acercamos hasta la parada de autobuses para evitarnos tener que hacer el trayecto hasta Puigcerdá a pie.


Nos subimos a un bus de ALSA que por 1,70€ nos dejó en un momento en Puigcerdá, desde donde más tarde y tras caminar un poco, volveríamos a Barcelona en tren.



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